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sábado, 3 de marzo de 2018

VUELTA ATRÁS - Robert J. Sawer


"Volver a ser jóvenes". Era una idea mareante y, sí, daba un poco de miedo. Pero también, tenía que admitirlo, resultaba intrigante. Sin embargo, nunca le había gustado aceptar la caridad de nadie. Si hubieran podido permitirse el tratamiento, al menos remotamente, tal ve su estusiasmo habría sido mayor. Pero aunque vendieran la casa, todas las acciones y los bonos que poseían y liquidaran todos sus bienes, no hubiesen podido pagar el tratamiento para uno de los dos, y mucho menos para ambos. 


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Robert J. Sawyer es un escritor canadiense de ciencia ficción que nació en Ottawa el 29 de abril de 1960 y pasó su infancia en Toronto, ya que su padre trabajaba en la Universidad de Toronto como profesor.  Influido por escritores como Arthur C. Clarke y Asimov, publicó su primera novela, Golden Fleece, en 1990, tras publicar varios relatos en diferentes medios.  Ha obtenido numerosos premios, entre ellos el Nebula, el Hugo y el Aurora. Además de escribir, es editor para Red Deer Press. Ha colaborado con la New York Review of Science Fiction, y ha cubierto el ámbito de la ciencia ficción para la Enciclopedia Canadiense. El canal ABC basó su serie Flash Forward en una de sus novelas. También fue el guionista original de la serie Charlie Jade (2005-2006) y presentó el documental sobre ciencia ficción en la serie de Ideas de la Radio CBC. Ha sido comentarista de cine para TVOntario. Ha sido docente de escritura en la Universidad de Toronto, la Universidad de Ryerson, el Instituto Humber, y el Centro Banff y ha colaborado en numerosos cursos de creación literaria.

sábado, 29 de abril de 2017

El Asesinato Mrs. Shaw - Margaret Millar


RESEÑA:
MIRANDA SHAW SE ENCUENTRA A LOS 50 AÑOS VIUDA y RICA. El salvavidas del Penguin Beach Club, Grady Keaton, tiene exactamente la mitad de su edad. Al desaparecer Miranda y Grady al mismo tiempo, los rumores comienzan a circular entre los socios y empleados del club. Y cuando las dos hijas del almirante Young, Cordelia y Julieta, reconocen algunas de las joyas de Miranda en un remate estatal, los rumores se acentúan y se inicia la búsqueda. 
Tom Aragon, el simpático abogado que resolvió el misterio en Pregunta por mí, mañana, tiene que encarar un extraño caso. Cuenta con, la dudosa ayuda de Frederic Quinn, de sólo 9 años, el que alardea en la escuela de su conexión con la mafia. Aumenta la confusión Mr. Van Eyck que, amparado en su avanzada edad y Su sordera, hace circular anónimos entre los socios del club. 
El asesinato de Mrs. Shaw es una de las mejores y acaso la más divertida de las novelas de Margaret Millar que, con su habitual maestría, pospone la solución final hasta la última página en un verdadero desafío al avezado lector de novelas policiales.
Mientras ella iba a pedir la llave, Aragon se quedó en la puerta mirando a la gente. Había casi el doble que de mañana. Varios grupitos almorzaban en la terraza y la mayoría de las reposeras del otro lado de la piscina estaban ocupadas. Media docena de nadadores agitaba el agua completando circuitos y tomándose el tiempo. En la torre del guardavidas un joven de pelo color marfil se pellizcaba el pecho distraído, despellejando los restos del último bronceado. 
El anciano en pantaloncitos de baño y visera de tenis seguía escribiendo, pero se había cambiado de la terraza a una silla bajo un ciprés, en una esquina de la cerca. El árbol estaba torcido e inclinado por efecto del viento y el aire marino. Parecía un buen lugar para él. 
Ellen llegó con las llaves; estaba un poco incómoda, como si Henderson la hubiera reprendido. 
—Escuche, siento lo que dije sobre Mrs. Shaw y Grady dijo en voz baja. 
—¿Por qué? 
—Porque no estoy segura de que estén juntos. Se fueron casi al mismo tiempo, pero puede ser una coincidencia. Ella suele salir de viaje, cruceros y esas cosas. Y en cuanto a Grady, los guardavidas llegan y se van como la marea. Es un trabajo aburrido y el sueldo es miserable, por eso es que tenemos que contratar a estudiantes que tienen un subsidio de las familias. Grady no es un chico y no tiene familia. Todos sabíamos que no duraría mucho. 
—Es extraño que no se quedara hasta cobrar. 
—¿Dónde... cómo se enteró de eso? 
—Frederic me lo dijo. 
—¿Qué le dijo? 
—Tenía la impresión —dijo Aragon con cautela— de que Mrs. Shaw era, según sus palabras, la nueva palomita de Grady. 
Ellen bajó los ojos a la llave que tenía en la mano, girándola como si tratara de recordar a qué cerradura correspondía. 
—Así que hasta los chicos lo comentaban.
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Margaret Millar 
(Ontario, Canadá, 1915 - Santa Bárbara, California, 1994).
 Es, sin duda, una de las grandes de la literatura policíaca, aunque durante muchos años se viera ensombrecida por el éxito de su marido, Ross MacDonald, seudónimo de Kenneth Millar. Entre su amplia bibliografía, de más de una treintena de títulos, destacan algunas novelas imprescindibles como Pagarás con maldadEl MalignoUn extraño en mi tumba o La bestia se acerca, publicada por RBA/Serie Negra, que obtuvo el Premio Edgar a la mejor novela negra en 1956.
«No hay acuerdo acerca de quién merece ser considerada la Primera Dama del crimen: hay quien apunta a Agatha Christie, hay quien reivindica a Elizabeth Sanxay-Holding y hay quien, como yo, le otorga el título a la olvidada Margaret Millar». 
FUENTES: 

domingo, 29 de enero de 2017

Margaret Millar - Las Paredes Oyen

 " En un primer momento, al despertar, podía oirse gritando, pero un momento después, sentada totalmente despierta, comprendió que no era a sí misma a la que había oído gritar. Era a una de las damas del 404.
A pesar de lo avanzado de la hora había una docena de testigos oculares que habían estado pasando por la avenida debajo del balcón 404, cada uno ansioso por dar su versión de lo que había sucedido. 
La dama americana se había detenido sobre la baranda y mirado hacia abajo antes de saltar.
No miró hacia abajo, se arrodilló y rezó...."



Nació el 5 de febrero de 1915 en la ciudad canadiense de Kitchener, cerca de Toronto, hija de un empresario que llegaría a ser alcalde de la ciudad en los años treinta. De soltera era su nombre Margaret Ellis Sturm.

Comenzó a tocar el piano a los cuatro años y siendo adolescente ya actuaba como pianista en programas de radio locales. Cuando parecía encaminada a una carrera musical, un profesor despertó en ella el interés por la arqueología, que le llevó a matricularse con una beca en los estudios de Filología clásica en la Universidad de Toronto. No llegó a licenciarse en la universidad y se casó en 1938 con Kenneth Millar, al que conocía desde la adolescencia y que, como director del anuario del instituto de Kitchener, le había publicado en 1931 su primer relato. Al año siguiente la joven pareja tuvo una hija, Linda, que moriría en 1970.
El matrimonio Millar se estableció en Kitchener, donde Kenneth comenzó a dar clases en el mismo instituto en el que ambos habían estudiado y se habían conocido. Margaret parecía sentirse atrapada en su papel de ama de casa y agobiada por los deberes de la maternidad, hasta el punto de que hubo de serle prescrito reposo en cama por una supuesta enfermedad cardíaca, que ella admitiría más tarde que "posiblemente sólo eran nervios". Para que se entretuviera, Kenneth le traía de la biblioteca novelas policíacas, a las que ambos eran aficionados desde la infancia. Margaret había sido de niña una ávida lectora de revistas de detectives, lo que le llevó a confesar en una entrevista:
"Siempre le dicen a uno que escriba de lo que conoce; pues bien: lo que yo conocía era el crimen".
Sin embargo, las novelas que le traía su marido le parecían insatisfactorias, afirmando que ella podía escribirlas mejores. Kenneth le tomó la palabra y le animó a escribir una, ayudándola también en la revisión y corrección del texto. Así surgió, en sólo catorce días, el manuscrito de la primera novela de Margaret Millar, ¨ The Invisible Worm ¨ (El gusano invisible), que trataba sobre un asesino múltiple y que se publicaría en 1941.
A esa primera novela seguirían en rápida sucesión otras dos: The ¨ Weak-Eyed Bat ¨(El murciélago corto de vista) y ¨The Devil Loves Me ¨(El diablo me ama) ambas publicadas en 1942.
No le gustaron demasiado los detectives, en el sentido de que no estaba dispuesta a pasar demasiado tiempo con ellos. Los creaba y luego los olvidaba. Margaret Millar no fue una dama del crimen del montón. Sí, creó a inspectores, pero también a psicólogos, abogados, fiscales y corredores de bolsa a punto de jubilarse, e incluso, como ocurre en el caso de 'Pagarás con maldad' (RBA), la última de sus historias recién recuperada, doctoras que practican abortos y que se ven involucradas en la muerte de una de sus pacientes. Pero ese no es su único secreto.
http://www.serienegra.es/autor/26/margaret_millar.html
https://www.ecured.cu/Margaret_Millar
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/20/novelanegra/1340183360.html

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